Los borrachos y los niños nunca mienten

Churchill

Winston Churchill, político británico y una de las figuras clave del siglo XX, era tan famoso por sus dotes oratorias y su buen humor, como temido por su afilada lengua en sus intervenciones. Por lo visto, no dejaba títere con cabeza cuando se trataba de contraatacar críticas.

Una anécdota que así lo demuestra es la que dicen tuvo lugar en 1946. En una fiesta, la diputada laborista Bessie Braddock confesó a Churchill: «Winston, está borracho, es más, está desagradablemente borracho»; ante tal acusación, el premier británico contestó: «Bessie, querida, usted es fea, es más, es desagradablemente fea. Yo, sin embargo, mañana estaré sobrio, pero usted seguirá siendo desagradablemente fea». Aunque algunos familiares del político desmintieron tal encuentro, su guardaespaldas aseguró a Richard Langworth, historiador de Churchill, que fue una escena verídica que él mismo presenció.

En otra ocasión, fue Lady Astor, primera mujer en ocupar un escaño en la cámara de los Comunes y uno de los grandes enemigos del político británico, la que dio pie a otra famosa anécdota: se cuenta que Astor le reconoció al primer ministro: «Si usted fuera mi marido, le pondría veneno en su té» a lo que Churchill respondió: «Si usted fuera mi mujer, me lo bebería».

Winston Churchill es, además, autor de famosas frases como: «El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse» o «Soy optimista; no parece muy útil ser otra cosa».

Fuentes

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